Quizá por ello nos dejó esta Obra única e irrepetible, totalmente inédita, a la
que dedicó los últimos años de su vida, como un legado inestimable, seguramente
con la intención solapada de producir en el espectador una reflexión inmediata acerca
de la inagotable insensatez del género humano.
Se trata de una Escultura de bronce de unos 2 metros de alto por 1,20 metros de
ancho, realizada entre 2003 y 2007, que semeja un globo terráqueo dividido en una
serie de sectores triangulares en cada uno de los cuales el Autor quiso representar
diversas escenas relacionadas con trágicos acontecimientos históricos, masacres
humanas, manipulación del Poder, víctimas del fanatismo religioso, etc.
Los sectores triangulares del hemisferio superior pueden abrirse manualmente como
si se tratara de los gajos de una naranja y dejan ver en el interior del globo la
escenificación del mayor atentado terrorista de la historia: el ataque contra las
Torres Gemelas de Nueva York, un hecho que Eduardo Soriano interpretó como una deplorable
síntesis de la sinrazón humana.
Del mismo modo, los sectores triangulares del hemisferio inferior también pueden
abrirse, sólo que en este caso la apertura se realiza accinando un motor eléctrico
perfectamene diseñado para que el espectador pueda contemplar cómodamente cada una
de las escenas representadas.
En la página Su Obra póstuma >>
Análisis de la Obra
se realiza un estudio minucioso del trabajo.
Cristina Soriano